Marina64

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Garcia

Research Interests: Le dije, al mecánico, mejor hable a su amigo, bueno, me respondió, mientras me invitaba a pasar a una pequeña oficina donde estaba el teléfono y donde había varios carteles con fotos de mujeres desnudas. Habló con su amigo, y me dijo que tardaría una media hora, mientras tanto, abrió un escritorio y saco un poster, pero cual fue mi sorpresa al ver que la mujer que estaba fotografiada era yo, a un lado de mi coche, claro que con ropa, una blusa negra tipo suéter, una minifalda de piel color negro, medias, y zapatillas de color rojo encendido. Esa foto, me dijo, me la había tomado en una ocasión que acompañe a mi esposo al taller, y que si no me molestaba lo había hecho como un tributo a mi belleza y que no me enfadar yo con él, le gustaba un montón. Yo estaba sorprendida, pero no se que paso, que en breves segundos mi cuerpo se estremeció, y una extraña sensación de calor me invadió, estaba sumamente caliente, el mecánico a unos treinta centímetros, diciéndome eso, se acerco más a mi, yo estaba frente a su escritorio, el se paso para atrás, diciéndome, perdóname, pero me gustas mucho, tienes unas piernas increíbles, un cuerpo de sueño, estas riquísima, tanto que hasta me he hecho un montón de pajas viendo tu foto. Chanquete, se puso detrás de mi, sentí su respiración agitada, yo sentí un escalofrió en mi espalda, y le dije, no Chanquete, ya me voy, mi marido me espera, se va a enfadar si no llego, es muy tarde, mejor llévame a mi casa, además tu mujer va a despertar y que va a pensar. Esa vieja duerme toda la noche, nunca se despierta me dijo. Yo me quise mover, pero él me había puesto sus gruesos brazos sobre mi cintura, no te vayas Amalia, no te voy hacer nada que no te guste, mientras suspiraba oliendo mi fino perfume. Pude sentir su aliento alcohólico que resollaba sobre mi cuello. Volví a repetir, no Chanquete, déjame irme, que me quiere hacer, pregunte. Pero él, de repente me apretó con su grueso y gordo cuerpo sobre el escritorio y pude sentir un bulto, bien atrás de mi culo, que empujaba fuerte, yo me estremecí, la temperatura subió y lo único que se me ocurrió fue gozar ese momento, entonces aparenta querer salir de esa situación, por lo que movía el culo, mis nalgas, las subía y las bajaba, hacia un movimiento circular, mientras mis manos estaban reposando en el escritorio y los brazos y manos de él, me había cojido de la cintura, hasta que una de sus manos, se metió bajo mi falda, agarrando uno de mis cachetes. Mmmmmmmm, que redondo y abultado tienes el culo Amalia, es divino,no aguantaba más, y le dije, no por favor respétame, soy casada y tú, una tontería porque ya sabéis como soy, además no tarda en llegar el taxi. Que espere, quiero disfrutar este momento, y continuaba acariciándome mis nalgas, jugaba con el liguero, su boca, besaba mi cuello y parte de mi espalda. Mientras yo aparentaba tratar de liberarme,haciéndome la dura él seguía, apretando mi cintura y con la otra mano, acariciaba los muslos de mis piernas, creo que no lo podía detener y le dije,suéltame por favor, o voy gritar en estos momentos, respondiendo, grite, porque el taxi no va a venir, ni mi esposa y mis hijos están aquí, se fueron a casa de mi suegra. Al decirme eso mi excitación creció, al saber que si no hacía otra cosa, terminaría follada por la polla de un viejo que me llevaba más de 20 años. Pero aún así no podía entregarme así de fácil, porque podría pensar lo peor el mecánico amigo de mi marido, así que aparente poner resistencia, diciéndole, déjame irme, por favor, no me apriete tanto, lo que me dio oportunidad quedar frente a él, pero que aprovecho para con dificultad besarme en la boca. Mmm que rico Amalia, que boquita tan rica, que cara de ángel, que hoyitos bonitos se le hacen en sus cachetes, mientras su lengua se metia en mi boca y mis manos aparentaban empujarlo. Yo la verdad, estaba super cachonda, mi cuerpo más alto que él, sobre todo por las zapatillas de tacón alto, estaba pegado y podía sentir su trozo de polla como estaba crecido, que parecía reventar su pantalón que afortunadamente no estaba sucio de grasa. Con temor, baje una de mis manos, pero me sorprendí, porque, en ese momento sentí, el bulto, escondido bajo su pantalón, estaba duro, muy duro, sin más se lo apreté, pero eso hizo que creciera el deseo de que me follara. El mecánico me besaba en la boca, pero poco a poco me abrió mí diminuto jersey, bajo a mis pechos, queriendo comérselos, me los voy a cenar con el permiso de tu marido. Ya Chanquete déjame irme, si, por favor, te lo suplico, dije con voz suave. Yo estaba dejada caer en el escritorio y mejor decidí sentarme, de tal modo que Chanquete, ya me pudo besar fácilmente, pero también, tomarme de la cintura, pasar sus manos sobre mis muslos, seguir besando mis pechos y bajar a mi coño, levantando mi falda, haciendo a un lado mi tanga de encaje, y meterme la lengua en mi coño. Yo me hice que estaba más borracha, y decía, no, déjame irme, va a venir mi marido como si a mi marido le importara que me follara otro jaja, Chanquete había dejado de meter su lengua en mi coño, se había levantado y estaba besándome en la boca; sin embargo un fuerte impulso dirigió mis manos hacia su polla, que ya estaba afuera, los pantalones se habían caído al suelo, mire hacia abajo, y pude ver un tremenda polla, grande de unos 22 cm, grueso muy grueso, superior al de mi marido, 5 cm más grande, que me hizo olvidarme de todo, y sin más, le dije,fóllame, métemela, Quiero su polla quiero toda tu polla. . Sí maestra, como no, la voy a complacer, me la voy a coger, se la voy a meter, y abrió mis piernas, yo estaba sentada en su escritorio, me acaricio mis muslos, sus dedos recorrían mis piernas, desde mis pantorrillas, mis rodillas. Mis manos, jugaban con su pene, le estaba ayudando a encontrar el agujero, le dije, ahí esta su chochito,mrtemela bien adentro Si,Amalia, abrate bien, que ahí le va su cipote, al fin acerco su polla, y comenzó a metérmela, poco a poco, yo cerré mis piernas, atrape un poco su gordo cuerpo, su barriga la sentía sobre mis piernas y mi vientre.

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